Creo que Febrero está erróneamente incluido en el calendario del
hemisferio sur como “vacaciones”. Pienso que la gente que se toma
vacaciones en febrero por lo general o es del exterior, o no le gusta
el carnaval ni la gente. O llegó tarde al reparto de licencias.
Febrero es… Distinto.
No tiene tanto el clima caluroso e insoportablemente soleado de
enero, ni tiene las playas con el agua tan fría y llena de aguavivas
como en enero. En febrero mucha gente empieza a trabajar; te
das cuenta cuando te cruzás volviendo de algún baile y ves a los
pobres mortales proletarios con sus uniformes de trabajo y sus
agendas en la parada del bondi, re quemados porque no tienen
más remedio que acostumbrarse a la rutina de nuevo.
ESO son vacaciones? Yo no logro llamar a febrero de esa manera.
Sin embargo, este mes es particular, nos damos cuenta a la legua
ya que para empezar, es el bendito ayudante a que el calendario
no se nos traspapele cada cuatro años. Hace calor pero no sofoca.
La gente por lo general comienza a sentirse más alegre, ya que
se viene el carnaval añorado por tantos. Las tardes para los que
no laburan son puro mate y paseítos. Tenemos al viejo y querido
Día de San Valentín -al cual una cantidad considerable de la
población tiraría en una olla de aceite hirviendo- pero que nos
sigue poniendo melancólicos y estúpidos. Para los que están en la
playa, están habilitados a dejarse empapar por la lluvia sin
agarrarse una gripe que los encierre en sus casas por dos
semanas. Las abuelas y mamás se hacen un ratito para ordenar
esas cosas que hacía años estaban confiscadas en algún placard
lleno de polvo. Los mosquitos atacan con todo, pero eso es
inevitable en cualquier día del verano. Las noches en vela con
guitarra y amigos se hacen frecuentes, y más aún si acompaña
el canto una cervecita fría.
Febrero es un mes que está apto a interpretaciones. Para algunos
es un agonizante domingo a la tarde, de ésos que se vuelven
interminables porque en lo único en que pensamos es en que al
otro día viene el peor día de la semana (alias Lunes, quien
finalmente termina siendo más disfrutable que el domingo). Pero
para otros es un Viernes de noche, algo que recién empieza, la
alegría de que se viene lo mejor y más que vale disfrutar porque
el fin de semana es corto.
Personalmente, mi Febrero es como un sábado a las cinco de la
tarde. Ni fu ni fa, queda mucho pero no tanto, queda poco pero
no es nada. Mejor aprovechar este febrero con muchos tablados,
amigos y risas, que son las cosas que, más que nada en Febrero,
valen la pena…