No salgas a comprarte ropa. Salí de esa casa, estás en otro país! Conocé todos los lugares donde yo no puedo ir. Salí con la cámara y sacate fotos con esquinas desconocidas, hacelas tuyas. Antes que nada, levantate cuando no tengas más sueño, no dejes que te despierte la alarma. Date un baño de agua caliente y al final, cuando estés por terminar, dejá que te moje el agua fría. Después, ponete hermosa o cómoda, que finalmente no es lo mismo. Y salí, tomate un ómnibus, un taxi, lo que puedas pagar, intentá tomar caminos alternativos, no cruces ninguna calle que conozcas. Hacé de esa ciudad desconocida, TU ciudad. Y conocé personas, hablá con los que piden en las puertas de las iglesias, hablá con los mozos, hablá mucho. Permitite perderte. Alguien dijo que perdiendote conocés gente. Preguntá siempre dónde estás y a veces dejate estar sin saber dónde. Conocé un árbol que te guste, sacate una foto y mostrámelo cuando vuelvas. Cuando yo visite ese país, quiero ir a visitar el árbol de tu foto, esa esquina desconocida, ese bar que encontraste mientras creías estar perdida.
martes, 23 de marzo de 2010
sábado, 6 de marzo de 2010
La cultura es la sonrisa...
A veces las sonrisas salen de los lugares más incógnitos, de los que nunca esperamos que pudiera salir algo bueno. Sonreímos todo el tiempo, sonreímos para adentro y para afuera. Sonreímos mostrando los dientes, con pocillos, con arrugas, con bigote, con franqueza, con energía y; porqué no, con tristeza.
Algunos valientes le sonríen a las cosas más arriesgadas, como a la vida misma. Ésta nos devuelve la sonrisa, aunque a veces le falten un par de dientes y los que le queden estén llenos de sarro.
Otros optimistas le sonríen a cualquiera con el cual crucen una mirada.
Podemos encontrar, más que nada en los adultos, las sonrisas nostálgicas. Esas sonrisas por lo general vienen acompañadas de ojos vidriosos y alguna que otra lágrima invisible...
Unos saben sonreír a las adversidades. Cuanto más complicado sea el desafío que les toque vivir, más sonríen; ya que saben que darán una larga lucha por lo que desean y eso los hace sentirse satisfechos.
Hay varios que sonríen sin motivo aparente, sonríen porque es la forma más sana de ver las cosas.
Obviamente, también están los que sonríen con segundas intenciones. Sonríen porque saben que de esa manera la gente cede. Es como un pacto de confianza, algo que nos da una primera impresión positiva. Pero esas personas lo tienen claro, y usan su sonrisa con varios fines. Así es como la gente cae en engaños, estafas, amores sin corresponder, infidelidades, y varios dolores en el corazón. De estas personas es de las que hay que tener cuidado, sus sonrisas por lo general no son espontáneas y se sienten incómodas en momentos de confianza.
Sin embargo, estos no son de los que me interesa hablar... Los que realmente me interesan son aquellos que sonríen llenos de verdad. Esos que con una sonrisa saben decir mil cosas, los que transmiten total seguridad y paciencia al vivir la vida. Tanto ancianos desbordantes de experiencia y momentos sucedidos, sonríen al ver a las ramas de su familia seguir avanzando y creciendo, sonríen orgullosos. Los niños apartados de las injusticias y desilusiones, sonríen maravillados de lo grande que es el mundo.
~Todos somos capaces de sonreír pase lo que pase y pese a quien le pese, pero pocos son los valientes que se atreven a sonreír cuando ya no queda más nada, cuando todo terminó, cuando el fondo está mucho más abajo de lo que creíamos...
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