Pálpitos.
Temblor.Acaricio el rojo del terciopelo con mi mirada...
Todo se aleja.
Se aleja, y no vuelve.
Nadie
Nadie puede saber qué se siente.
Escucho las sonrisas.
Veo las conversaciones fluir como vagas nubes de vapor.
Vapor, que se eleva hacia el cielo.
Hacia allá miro, bajo la mirada...
Y allí estoy.
Expuesta y lista para dejarme enredar con aquellas cuerdas de hielo,
Capaces de paralizar a todo buen entendedor.