lunes, 29 de abril de 2013


"Una familia te toca...


"...otra familia vos te armás."

(No se puede pedir más)

lunes, 15 de abril de 2013

Antes

de que se venga la tercera guerra mundial, quisiera decir unas palabras.

Me tienen podrida con las modas y los estereotipos. Los conceptos de lo que es "belleza" me parecen absurdos y discriminatorios. La gente se queja de que el mundo está contaminado y no se da cuenta de que ella es, justamente, la culpable de eso. Me enferma que la agresividad sea algo gracioso y más que nada, que sea tomado como algo común e inevitable. No me entra en la cabeza que haya drogas que sean capaces de matar a una persona y no haya forma de evitarlo, así como que una planta (sea cual sea) se considere ilegal. Odio que para cualquier cosa que haya que hacer se necesite dinero. Odio al dinero, en pocas palabras. No puedo entender a los extremos que ha llegado el egoísmo, menos aún que se haya matado gente por su culpa. Me parece tristísima la gente que se considera superior a otra por tener más dinero o estar más cerca de los prototipos de lo correcto. Ver gente durmiendo en la calle me resulta insoportable. La indiferencia apesta. Los gobiernos nos mienten en la cara, toman decisiones que sólo favorecen a los mejor colocados, medidas que atentan contra el planeta y la gente que lo habita.

Podría seguir interminablemente... Pero creo que con esto por ahora basta.

PD: Para mí la guerra va a ser entre la policía y los narcotraficantes. Por las dudas que le emboque voy a irme pensando un apodo re loco así cuando salga en los informativos no tengo un nombre tan aburrido.

martes, 2 de abril de 2013

Fue entonces cuando cayó en la cuenta de las mariposas amarillas que precedían las apariciones de Mauricio Babilonia. 
Las había visto antes, sobre todo en el taller de mecánica, y había pensado que estaban fascinadas por el olor de la pintura. Alguna vez las había sentido revoloteando sobre su cabeza en la penumbra del cine. Pero cuando Mauricio Babilonia empezó a perseguirla, como un espectro que sólo ella identificaba en la multitud, comprendió que las mariposas amarillas tenían algo que ver con él. Mauricio Babilonia estaba siempre en el público de los conciertos, en el cine, en la misa mayor, y ella no necesitaba verlo para descubrirlo, porque se lo indicaban las mariposas. 
(...)
Una mañana, mientras podaban las rosas, Fernanda lanzó un grito de espanto e hizo quitar a Meme del lugar en que estaba, y que era el mismo del jardín donde subió a los cielos Remedios, la bella. Había tenido por un instante la impresión de que el milagro iba a repetirse en su hija, porque la había perturbado un repentino aleteo. 





Eran las mariposas.