Dejaste de ser ideal.
Ahora sé cómo mirás y
cada cuánto te gusta
pestañar. Sé cómo
caminás y cómo te
gusta sentarte. Ya no
sos más el que yo quería
que fueras, ya sos vos.
El que me regaló muy
pocos momentos de
la tarde con un mate
y muchas sonrisas, el
que por un segundo
me miró a los labios y
me hizo perder lo que venía diciendo. Ahora sos real. Me
arrinconás siendo vos y no puedo refugiarme en los
tiempos de antes, no puedo seducirte con palabras
pensadas, tengo que mostrarle a tus ojos que en lo
espontáneo también puedo interesarles. Y hablo rápido,
o me quedo callada, el término medio no aparece.
Aunque soy buena simulando tranquilidad y naturaleza
para charlar, también soy buena para desearte en
silencio y aguantar las ganas de besarte. Eso me
aniquila por dentro, pero no se nota.
Más tiempo estoy con vos y más tiempo quiero estar.
La idea de caer de sorpresa en tu ciudad por un día
resultó hermosa, pero no alcanzó. En poco me estoy
volviendo a mi lugar y sé lo que viene ahora. La memoria
no es selectiva e ignora mis necesidades, poco le importa
ser ella misma hoy y empezar a borrarme el color de
tus ojos y la línea de tu cuello. Tendré que inventarlos
una vez más, y te volverás ideal una vez más. No me
quedará otra que improvisar otro feriado y tomarme un
bondi, sólo para que te descuides de nuevo y me mires
a los labios, para verte caminar, para comprobar que
sos real, para sentir que si nos llegamos a besar, va a
ser sólo para que extrañarte me duela un poco más.
Hoy dejaste de ser ideal, ahora duele.
(un poco de ficción mechada con viejos recuerdos...)
jueves, 31 de diciembre de 2009
Pasa el tiempo...
lunes, 21 de diciembre de 2009
SER, o ser religioso.

La religión cristiana es un invento que tiene apenas 2000 años. 2000 años en la historia universal no son nada.
Antes estuvieron el Imperio Romano, Troya, Egipto...
Antes de que el catolicismo nos forzara a seguirlos, hubieron cosas grandes y cuando el catolicismo finalmente se extinga, seguirán sucediendo otras tantas.
La religión católica es algo pequeño en la historia, no debería convertirse en un obstáculo en nuestra vida. Recordemos que al nacer no somos religiosos ni creyentes, somos seres puros con deseos de placer, la religión es una imposición y está en nosotros decidir someternos o no.
El amor a Dios radica en su poder para crear vida y resurrección, de allí que el máximo temor de un cristiano sea la muerte y al preocuparte tanto por la muerte es que empezás a verla como algo malo.
En lugar de preocuparte por tu libertad, por tus decisiones y por tu felicidad que son cosas que podés resolver en vida, te preocupás por temer a la muerte, insisto, como si fuera algo malo. Todos nos estamos acercando a la muerte y conscientes de ello, le tememos, en lugar de vivr felices hasta que finalmente llegue.
La religión católica nos instala la ridícula idea de que la plenitud existe recién en el más allá, que al morir alcanzamos el paraíso y que no hay nada como ello. Pero claro, para llegar a tal instancia, es necesario cumplir con ciertos trámites en la tierra, trámites encomendados por alguien que de tan existente ni siquiera existe y que de cumplirlos al pie de la letra, nos aseguramos la plenitud en el más allá. Digo, ¿Por qué no decidimos ser felices ahora, en el más acá? Si la felicidad verdadera no es más que una simple decisión? ¿Por qué condenamos la única oportunidad de vivir que nos dieron al sufrimiento? ¿Cómo puede ser que la represión sea el camino a la plenitud? ¿Por qué aceptamos cumplir con mandatos que atentan contra nuestra libertad, contra nuestra felicidad inmediata? Insisto ¿Por qué no puedo desear a la pareja del prójimo? Aunque sea desearlo, Dios!
La religión teme a las personas libres, a las personas que deciden. A las personas que son. No quieren que seas, es tan grave como eso.
Sólo les servís si te adapatás a sus moldes, el que no se adapta a los moldes sobresale, y la religión siempre estará ahí y se encargará de que sobresalir sea algo malo.
viernes, 4 de diciembre de 2009
Pequeñas frustraciones I

A veces se me ocurren
ideas geniales. Ideas
que me sorprende que
hayan salido de mi
propia mente, y que
me hacen sentir
orgullosa de –cada
grandes lapsos de
tiempo- pensar un poco.Entonces, qué hago con
esas ideas geniales?
Las cuento a todos los
que tengo cerca. Y ahí es
donde me doy cuenta que todo fue en vano. Véase el ejemplo 1:Yo: -No sabés lo que se me ocurrió!!Amigo 1: -Qué?
Yo: -Mirá… Vendría a ser una parte de canción que después le voy a hacer el resto de la letra… Por ahora el estribillo diría asi: “Y morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres…”
Amigo 1: -Ja ja, buen chiste, pero esa canción ya está inventada, la hizo Sabina y todo el mundo la conoce.
Yo: Pe-pe-pero…
O, el ejemplo número 2:Yo: -Estaba pensando el otro día… que en un mp3 se puede escuchar
música, está buenísimo; pero para mí sería genial inventar un aparato
que pueda reproducir tanto música como películas y videos. No te
parece?Amigo 2: -Eh… Eso ya está inventado, se llama Ipod. Entienden ahora mi frustración? No se te pueden ocurrir buenas ideas
porque seguramente algún turco megainteligente lo haya pensado
(y fabricado) mucho antes que vos. Y por más que jures y recontra
jures que la frase “perro que ladra no muerde” se te ocurrió a vos y
no la conocías de ningún lado, la gente le cree más a los
megainteligentes europeos que a tu pequeña y recortada mente.
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