miércoles, 16 de febrero de 2011

Curioso elemento el tiempo!.

Maldito seas! Maldito!
Todas las desdichas de este mundo tienen que ver contigo.
Gracias a vos la gente es rencorosa, cruel, cobarde.
La gente corre
y llora.
Se olvida
y piensa de mas.
Miente. Grita. Inventa.
Ojala desaparecieras. Ojala fueras maleable, docil, flexible para los sentimientos de las personas.
Necesitamos que pares por un momento, nos permitas pensar con detenimiento (o actuar desenfrenadamente), pero siempre sintiendo que tenemos el control.
Porque eso es lo que necesitamos, no? Sentir eso tan irresistible que es el poder absoluto.
Pero no se puede. Se lo ha intentado todo. No hay forma de detenerte.
Siempre insensible, no tomas en cuenta nada mas que tu paso constante y eterno.
Egoismo como el tuyo es dificil de encontrar. Casi desagradable.
Pero...
Cuanto te necesitamos! Maldito!
Ojala nunca te detengas.

2 comentarios:

  1. El tiempo no es lo que pasa, el tiempo es lo que no pasa... Curiosas palabras de la persona más lúcida del siglo XX. El tiempo es el tedio eterno de todos los días. Buen texto!

    Saludos, Tincho

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  2. Tengo un libro para recomendarte (sólo lo conseguí en la Biblioteca Nacional). Se llama "Sueños de Einstein" y es de Alan Lightman.

    El contenido se plasma desde el enfoque de los sueños. Cada uno de ellos describe la realidad bajo distintas naturalezas posibles del tiempo (lento, rápido, largo, corto, futuro, presente, pasado... etcétera).

    Es impresionante.

    Te transcribiré un pasaje para invitarte a conocer el libro:

    "Imagina un mundo en que la gente vive sólo un día. O el ritmo de los latidos del corazón y de la respiración se acelera hasta que una vida entera se comprime en una revolución de la Tierra sobre su eje, o bien la rotación de la Tierra se hace tan lenta que una vuelta completa ocupa toda una vida humana. En ambos casos, un hombre o una mujer sólo pueden ver una salida de sol, un ocaso. En este mundo, nadie vive lo suficiente para contemplar el cambio de las estaciones. Una persona que ha nacido en diciembre en Europa nunca verá el jacinto, el lirio, el aster, el ciclamen, el edelweiss; ni cómo se vuelven rojas y doradas las hojas de los arces, ni oirá el canto del grillo o el ruiseñor. El que nace en diciembre vive en el frío. De la misma manera, una persona que nace en julio no sentirá jamás un copo de nieve en la mejilla, no verá el espejo de un lago helado, no oirá el crujido de las botas sobre ¡a nieve. Quien nace en Julio vive en el calor. En este mundo en que una vida humana sólo abarca un día, la gente acecha al tiempo como los gatos tratan de oír un sonido en el desván. Porque no hay tiempo para perder. El nacimiento, la escuela los amores, el matrimonio, la profesión, la ancianidad deben acomodarse en un solo trayecto del sol, una modulación de la luz. Cuando se encuentra en la calle, se llevan la mano al sombrero y siguen su camino deprisa.
    Cuando llega la vejez, ya sea de día o en la oscuridad, descubren que no conocen a nadie. No ha habido tiempo. Los padres han muerto a mediodía o medianoche. Los hermanos se han marchado a ciudades lejanas para aprovechar alguna oportunidad pasajera. Los amigos han cambiado al cambiar el ángulo de la luz del sol. Las casas, las ciudades, las ocupaciones, los amores, están concebidos para una vida enmarcada en un solo día. Un anciano no conoce a nadie. Habla con otros, pero no los conoce. Su vida es un mosaico de fragmentos de conversación olvidados por fragmentos de personas. Su vida se divide en apresurados episodios que pocos han visto. Se sienta junto a su mesita de noche, oye el ruido del agua en la bañera, y se pregunta si algo existe fuera de su mente. ¿Sucedió realmente ese abrazo de su madre? ¿Existió verdaderamente esa alegre rivalidad con su compañero de escuela? ¿Existió alguna vez esa primera excitación al hacer el amor? ¿Existió su amante? ¿Dónde están ahora? Dónde están ahora, mientras él, junto a su mesita de noche, oye el ruido del agua que corre en la bañera, percibe vagamente la variación de la luz."

    Abrazo grande, Sangui.

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