miércoles, 22 de junio de 2011

Highway to WHERE?


Uno debería ser un poco más consciente de todo lo que significa morirse en estos tiempos. 
Bien. Te morís, ya sea por elección propia o porque la parca marcó tarjeta. ¿Entonces? 
¿Te pensaste que todo era así de simple, morirse y chau? No señor.
Para los que se quedan las complicaciones están bastante claras. La gente sabe qué problemas, sensaciones, gastos y llamadas incómodas le esperan por no haber marchado antes. Incluso hay gente de ésas que se sienten "garroneadas" por el finado, porque les dejó una sarta de asuntos que resolver haciendo horas extra en el imperio terrestre.
Pero nada del otro mundo. Todos se adhieren al sistema. 
La cosa es cuando tu papel es el del que se va... Ah... Menudo asunto.
Si sos de los que se fueron porque estaban podridos/saturados (y más aún si estabas en esos aprietos complicados de resolver), ¡bienvenido al castigo eterno, papá!

Así es. Primero que nada, vas a morfarte un juicio donde te revisan toooodas las macanitas que te mandaste durante tu vida. Si cuando eras chico te quejabas de que mamá rezongaba mucho, acá vas a ver lo que es bueno.
Esa parte es una transa. Largo (sip, acá no caducás, sos menos perecedero que treinta kilos de polenta), denso (no sos el único, y laburando ahí hay poca gente porque es flor de clavo) y bastante molesto (ah, sí, los "jueces" se tienen que divertir de alguna manera y ¿qué mejor que viéndote intentar aclarar que aquella manzana que encanutaste en la chismosa de mamá a tus 5 años fue una "pavadita de la infancia"?).
En fin. Una vez superado este paso, todo parece simplificarse en ir al subsuelo o al piso siete (sí, siete, porque es un número sagrado... y los otros seis son las capas de la atmósfera donde se te tapan los oídos, están imposibles).
¡Pero aún hay más!
Si vas para abajo, la cosa se pone "quenchi". De verdad, no te imaginás el calor que hace (estudios científicos por comprobar afirmarían que Lúcifer en realidad era oriundo de Nicaragua) y la cantidad de gente que hay ahí. No es casualidad que los esquimales sean una de las culturas más buena gente que hay, ya saben que si no se portan bien allá abajo la quedan.
Y el infierno... Yo que sé. Tiene lo suyo.
Es una especie de Woodstock donde tocan bandas de metal (pero ese metal que le genera instintos asesinos al mismísimo Goofy), donde la gente te afana hasta las pestañas. ¿Lo tenés visualmente? Ta'. Ahora imaginate que adentro están todos los conductores del 526 Colón y todos los cajeros de los minimercados Ancap. ¡Ah! Y esas viejas que te garronean descaradamente el asiento del ómnibus también.
¡Salado ambiente! Digo, ta', ahí tenés libertad de pecar a trocha y mocha... Tenés tequila, sexo, marihuana, vino, cerveza, tortas fritas ainda mais (en caso de querer más información, preguntarle a alguno de la agrupación musical 'Los Tulipanes', la cual forma parte del marketing de este lugar).
Pero estás ahí, osea que tuviste todas esas cosas durante tu vida, ¡palometa! ¿Qué novedad tiene el infierno? ¿Calor tropicalísimo? ¿Cantidades desorbitantes de gente? No le vas a caer bien a nadie, porque abajo la movida es el odio y los sentimientos negativos... Así que tampoco vas a hacerte amigos.

Bien... Con ese pantallazo de la puerta nº 1, podemos dirigirnos a nuestra segunda opción: ¡El cielo!
El cielo… El cielo es como en los dibujitos. Sí. Arpas, boluditos sentados en las nubes, gente con ropa blanca… Todo. Acá te vas a encontrar con Morgan Freeman, la Madre Teresa y la mamá de los Flanders (entre otros personajes interesantes a destacar).
Y ta’. Uno viene de una larga vida de buena confucta, cariño para los seres queridos y enorme paciencia absolutamente agotado. Y acá está el premio, ¿viste? Habiendo sido así, la eternidad vendría a significar como una infinita entrega de Oscars… 
Así que venís embalado. Ya a los treinta y pocos mirabas con cariño los facones del abuelo, la gilette de papá y las pastillas para dormir de la tía.
Peeeero… No es tan simple.
Ah, no. Los criterios han cambiado mucho por estos pagos. El jefe ya tiene Facebook, Twitter, Blog, Myspace, Fotolog… Está megamodernizado. Encima contrató canalera Premium con treintaysiete canales de chusmeríos, así que no se le escapa una.
Para empezar, te pasan por una máquina detectora de herejías (al mejor estilo aduanero), para ver qué tan vivo te creés que sos. Ahí es donde te sacan el celular, los cigarros, la latita de cerveza y el pancho que compraste en el carrito de la puerta del purgatorio. Estudios recientes han confirmado que después todo eso va a parar a Piedras Blancas, donde tienen afiliados que reciben un 20% de las ganancias (ténganlo en cuenta si en su entorno hubo algún finadito reciente, ¡no se dejen robar!).
Así, con su personal de primer nivel estudiando los niveles de sentimientos oscuros, una gráfica de sectores con colores brillantes y referencias en letra grande indicará si merecés o no estar del otro lado.
Con un mínimo de 67% de solidaridad resultantes (pudiendo ser compensados por un 30% de humildad y siete bizcochos) se exonera al alma noble y bondadosa de futuros análisis.
Ahora, si estás por debajo… ¡Welcome to ChinaTown!
Porque es tal cual. Te meten en una zona minúscula y superpoblada donde todo el mundo tiene la misma cara de nabo/frustrado por haber tenido que quedarse ahí, a sobrevivir vendiendo sandías cuadradas y melones con forma de estrella. De eso se trata: luchá, convencé a papá de que sos el hijo más bueno de todos.
Los que quedan estancados en este extraño sitio, pelean eternamente por quién tiene la bata más blanca, la aureola más lustrosa… Y esperando a que llegue alguien peor que ellos a quien poder criticar.
Acá es donde termina tu viaje. Algún día, con suerte, podrás llegar al "paraíso". Y ese día vas a darte cuenta que en realidad, todo paraíso no lo es tanto cuando se vive en él. Y vas a querer volver a ese barrio chino...
Por todo esto es que decimos, y mantenemos en pie nuestra campaña de "Suicidio Responsable" que actualmente funciona en 22 países. ¡Ojo! El viaje de vuelta sale un huevo y es algo así como vender 120 rifas de arquitectura por día. 
Pensalo. Si te vas a morir, por lo menos asegurate de que la forma sea original. ¡Imponé modas! ¡Animate!

1 comentario:

  1. ¡JAGUAR CON GEL!

    Ji. Tremendo. Bruto "post". Se me van las ganas de no-vivir.

    En realidad es extraño pues creo que mi vida se configura por la trilogía cuerpo-mente-alma... y si muero, ya no sería yo mismo... no sería un yo terrenal que involucra cuerpo-mente-alma, si no que sólo sería mi alma la que transitaría por todos esos derroteros post-mortum.

    Sería como enviar un embajador. Así que ta'. No me preocupa tanto. Al menos mi ALMA ya no será un ALMAnaque porque los días no serán días (ni Díaz).

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