viernes, 15 de julio de 2011

Tiquimítica.



Girando en círculos, saltando lejos y volando cerquita del suelo -sólo para no desentonar con el paisaje colorido que se forma al ras del empedrado-.
Tules brillantes y lentejuelas desprendidas adornan el disfraz de la primavera, que se vino hecha un cambalache. La calle vibra y los zapatos le sacan el polvo a los suelos que ya no están mojados.
Sueños encendidos en una intensa luz que debe venir  de algún lugar incierto, ya que las sombras no hacen más que bailar al compás del viento.
Se oyen voces a lo lejos... Ya se acercan.
Y la gente está de fiesta, una vez más. 
Tiemblan los pinos de esa calle perdida. Ya no hay más nada que esa fogata que no para de arder, y las flores de palo borracho que bailan en el aire...

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