duermo si oigo una sirena
si la luna se despierta
el Piyama ya no es Party.
Partiendo de la base del envase
Que poco ama lo que está lejos
Y le teme al reflejo del espejo.
Mi ración diaria de inspiración
se pone agria como el amor
mi prosa ya es caprichosa
por miedo a ser poca cosa.
Catalejos perplejos
de ver conejos viejos,
y los viejos ontarios
que ¡pobres!, de canarios
los tratan los pendejos.
Mil baches y agujeros
hay en los senderos
a los que pertenezco
y carezco de tiempo
tic, tac, tic, tac...
Tics que andando desnudos
reaparecen, ceñudos
y d e s a t a n l o s n u d o s
de todos mis asuntos pendientes
pero
Ignorame, dejá que suspire
Y que tus pires me hagan cosquillas
(en el ombligo) así me obligo
Visiblemente esto no va a durar...
