Abrir los ojos, sorprenderse de todo, no dar nada por obvio; no hay nada obvio, no conocemos ni una milésima de todo lo que tiene el mundo para nosotros. En una simple habitación pueden haber miles de reliquias, historias que contar, sueños perdidos y objetivos cumplidos. Escuchar a los que están desde antes que nosotros, sólo ellos pueden dar testimonio certero de lo que no tuvimos posibilidad de conocer. Viajar a tiempos remotos. Maravillarse de lo simple, despertar los sentidos, romper esquemas. Admitir que ignoramos mucho más de lo que sabemos, y sin embargo luchar por conocer el mundo constantemente. Ser niños que investigan y descubren en sus propias casas tesoros ocultos, antiquísimos. Encontrar lo hermoso de lo intrascendente.
No mirar. Ver.

No hay comentarios:
Publicar un comentario