En constante colapso.
Crepitando de aquí a allá, como un alma llena de luz y calor que no logra mantenerse estática.
Miedos. A veces la invaden.
Ganas de salir corriendo.
De no tener que deberle nada a nadie. De no tener que deberse nada a sí misma.
Pero... ¿Cómo escapa de su temible rigor propio?
Se asedia constantemente con insuficiencias que, al fin y al cabo, no logra superar. Porque algo dentro de sí, algún diablito, le grita que se deje de tonterías.
Pero al volver a su odioso consciente, vuelve a notar todos sus vacíos.
Quiere dejarse a sí misma en paz. Quiere volar lejos, bien bien lejos, aunque para ello no necesite siquiera moverse de la habitación. Pero las cadenas son resistentes y el candado aún más.
Quiere la llave.
Pero, ¿dónde podrá estar?
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