martes, 7 de agosto de 2012

nada se pierde, todo se transforma

El mundo, a mi entender, es una enorme balanza de hechos y consecuencias. 
Todo, lo bueno y lo malo que hacemos se nos devuelve en algún otro aspecto de nuestras vidas, quizá en ese mismo momento, quizá en nuestros últimos instantes de existencia. 
De la misma manera, cuando a una persona le sucede algo malo a otra persona del otro lado del planeta puede estarle sucediendo algo bueno, en consecuencia de mantener ese equilibrio que constituye la existencia de todos. 
La humanidad a lo largo del tiempo se impuso por encima de la naturaleza con edificios, calles, fábricas, materiales sintéticos y matanza indiscriminada de los recursos naturales. De esa forma, qué logró? Las inmensas desigualdades existentes en la actualidad. En un extremo, gente muriendo de desnutrición, con sus necesidades básicas muy lejos de estar satisfechas; en el otro, gente nadando en piscinas de euros ubicadas dentro de una de sus múltiples mansiones de 25 hectáreas. Como contraparte, quizá las personas más pobres (económicamente hablando) sean las que tengan más desarrollado el sentido de cuidado a lo que poseen, afecto a sus seres queridos y capacidad de superar las situaciones más adversas dando absolutamente todo de sí mismos por llevar a sus "hogares" un plato de comida. Y a su vez, las más "ricas" sean las más solitarias, delegando a sus empleados tareas como la crianza de sus hijos (a los cuales tal vez ni conozcan del todo), sean las más tacañas o antipáticas, las más lejanas a alcanzar la felicidad ya que ninguno de sus bienes materiales les resulta suficiente. 
Todo es una cuestión de karma... Y lo que no nos vuelve a nosotros le irá a alguien más, que quizá no lo merezca. Por esto, hay que tener especial cuidado en las cosas que hacemos. Más allá del resultado directo que generen, la energía positiva o negativa que utilizamos para hacerlas se transfiere, nunca se pierde.
Cuando acá dos personas se separan, allá en Korea dos personas se encuentran. Cuando alguien muere, otro nace. Todo se renueva. 
Esto muchas veces es un buen consuelo, y nos puede servir para estar realmente agradecidos de todo lo que nos pasa: lo bueno, porque lo disfrutamos, y lo malo porque estamos ayudando a que alguien más sea feliz.

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