miércoles, 28 de noviembre de 2012

"La isola segreta"


El tiovivo se puso en marcha lentamente. La vieja madera crujió y chirrió. Renzo fue junto a Próspero.
-¡Yujuuu!- le oyó gritar Próspero a Escipión. 

Vio cómo se inclinaba sobre el caballo con cola de pez. Las figuras giraban cada vez más rápido, como si el tiempo las empujara con una mano invisible. Próspero se mareó al intentar seguir a su amigo con la vista. Lo oyó reír y de repente notó que crecía en su interior una extraña sensación de felicidad. El corazón le latía alegremente mientras las figuras giraban ante él, con una alegría que hacía mucho que no sentía. Cerró los ojos y sintió como si se hubiera transformado en el león alado. 

Estiró las alas y echó a volar. 

Alto. 

Más alto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario