Crecemos, nos arrugamos, nos ponemos ropa incómoda y tomamos café.
Pero abajo de cada camisa sigue habitando un superhéroe o superheroína, que al menos unos segunditos al día se acuerda de su deber de salvar al mundo.
Pero abajo de cada camisa sigue habitando un superhéroe o superheroína, que al menos unos segunditos al día se acuerda de su deber de salvar al mundo.
Algunos los escuchamos...

No hay comentarios:
Publicar un comentario