lunes, 11 de abril de 2011

Es cuestión de cambiar hábitos…
No resultaría tan difícil si una estuviera más centrada.
De repente se te escapan las cosas y las razones de las cosas.
Porque vos querés y no sale...
Hasta que sale, y ya está. 
Ya salió.
Y seguís… Como una hormiguita contenta con ser una hormiguita.
Te acomodás en la "realidad", que es súper acogedora. No te pide mucho: sólo seguir la línea, la 
de las hormigas. 
Las hormigas voladoras ya son algo raro de ver -ni hablar de mosquitos y esos bichos que ya 
nacen con alas-.
Sin embargo, el sacrificio de llegar a mariposa es un mezclaje, porque para llegar primero hay 
que ser oruga. 
Y de verdad, ¿quién quiere ser oruga si no está seguro que después  va a ser mariposa? Pocos.
Ahora… 
Cuando te pegás un atenazo de electricidad con otra hormiga, está bueno, por lo menos levantás la
cabeza.
Sacás la vista de la línea de hormigas. 
Y si no la bajas rápido capaz que hasta ves el cielo y fuiste, ya querés ser pájaro al día siguiente.
Puede que hayan varios caminos de hormiga, uno arriba del otro; o capaz hasta los pájaros siguen 
una línea recta... 
Capaz que ellos ven algo más por ahí…
Capaz quieren ser hormigas... 
Es tan fácil conformarse, pero es muy difícil también, porque no te da la energía y el “condimento 
diario” que te da
la adrenalina del cambio.

Me tendré que dejar morder mucho por el bichito de la vida para despertarme y darme cuenta? 
¿Dejará marcas? 
Seguramente. Siempre deja marcas.  
Estas cosas no son fáciles.

Pero sinceramente,
¿Qué sentido tendría todo si lo fueran?

1 comentario:

  1. Tengo que confesarte que amo el colgado (o subtítulo) de tu blog... "A veces me da miedo decir lo que pienso, pero más miedo me da desfigurarlo con palabras".

    Ta', eso. Ji.

    Sangui.

    ResponderEliminar