miércoles, 28 de septiembre de 2011

Ascensos tropezantes.

-Hola.
-Hola.
-¿Cómo estás?
-Bien, yo que sé. Podría estar mejor.
-¿Por qué?
-No sé, pero siempre podés estar un poco mejor. Supongo que eso me hace sentirme infeliz con la poca felicidad que tengo, y respondo eso.
-Ah, pero en realidad no es tan así. Viste lo que dicen de ver el vaso medio vacío, y todo eso...
-Sí, ya sé, tenés razón. En realidad no está tan mal. Estoy bien.
-Aunque pensándolo mejor yo no sé si estoy bien también.
-Pero yo no te pregunté...
-De todas maneras me lo pregunté a mí misma. ¿Siempre tenés que hacer ese tipo de comentarios?
-Bueno, perdón. ¿Cómo estás?
-Bien, qué se yo. 
-Ah, me alegro.
-¿En serio te alegrás? No mientas.
-Bueno, no. No me alegra, no sé. Tampoco me entristece.
-¿Si te entristeciera yo debería entristecerme por haberte entristecido?
-No estoy triste.
-Ahhhh...
-Pará.
-¿Qué?
-¿A qué piso ibas?
-Al 6. 
-Ah, ahí va. Buenos días, qué tal.
-Buenos. Un poco calurosos, pero bué.
-Sí, seguro... (se abre la puerta) En fin, un placer haber compartido este ascensor con usted.
-Msé...

martes, 20 de septiembre de 2011

George: Quizá el tiempo se puso en huelga
Ringo: ¿Por qué?
George: Horas más cortas.
Ringo: No lo culpo. Debe cansar ser el tiempo, ¿no?
George, John, Paul: ¿Por qué?
Ringo: El día tiene veinticuatro horas, ¿no?
John: Me sorprendes, Ringo.
Ringo: ¿Por qué?
John: Hablando de temas abstractos...

lunes, 12 de septiembre de 2011

|Sueña que sueña que es, algo que sueña a su vez|

 Yo estaba cómodamente sentada, tengo una silla que no me hace doler.
Mi gata Clara, cada día más flaca y celosa, me miraba como siempre. Fijo. El reloj volvía a marcar las ocho y media de la mañana.
No sabía muy bien qué hacer. Indecisa como siempre. ¡Estoy cansada de ser indecisa!
¿Voy al cine o me quedo tejiendo?...Pero…sola ir al cine...pero tejer sola... ¿Qué tejo?...
Me paré. Puro impulso. Me acerqué a mi ventanita, la única ventanita de mi casa. Lo único que me gustaba de ella era que sus rejas eran verdes, creo que fui a ver cómo estaba el día...en una de esas me decidía...

Y las vi. Eran de colores, regordetas, finas, lindas. ¡Me estaban mirando!,¡Estaban en mi ventana!, me miraban altivas pero amistosas.
Las podía atravesar, podía ver todo el barrio de San Telmo a través de ellas. 
¡Sus vestidos! ¡Sus aires de colores!


Una de ellas me preguntó: ¿Venís o te quedás?




domingo, 4 de septiembre de 2011

Si pudiera embotellar mi felicidad en pequeños frasquitos -de ésos con líquidos de colores que hacés con agua y papel crepé- me encantaría aprovechar el día de hoy y llenar una despensa para los próximos domingos en los que la lluvia y los truenos me jueguen en contra y el corazón se me estruje un poco más de lo normal...