lunes, 12 de septiembre de 2011

|Sueña que sueña que es, algo que sueña a su vez|

 Yo estaba cómodamente sentada, tengo una silla que no me hace doler.
Mi gata Clara, cada día más flaca y celosa, me miraba como siempre. Fijo. El reloj volvía a marcar las ocho y media de la mañana.
No sabía muy bien qué hacer. Indecisa como siempre. ¡Estoy cansada de ser indecisa!
¿Voy al cine o me quedo tejiendo?...Pero…sola ir al cine...pero tejer sola... ¿Qué tejo?...
Me paré. Puro impulso. Me acerqué a mi ventanita, la única ventanita de mi casa. Lo único que me gustaba de ella era que sus rejas eran verdes, creo que fui a ver cómo estaba el día...en una de esas me decidía...

Y las vi. Eran de colores, regordetas, finas, lindas. ¡Me estaban mirando!,¡Estaban en mi ventana!, me miraban altivas pero amistosas.
Las podía atravesar, podía ver todo el barrio de San Telmo a través de ellas. 
¡Sus vestidos! ¡Sus aires de colores!


Una de ellas me preguntó: ¿Venís o te quedás?




No hay comentarios:

Publicar un comentario