Si pudiera embotellar mi felicidad en pequeños frasquitos -de ésos con líquidos de colores que hacés con agua y papel crepé- me encantaría aprovechar el día de hoy y llenar una despensa para los próximos domingos en los que la lluvia y los truenos me jueguen en contra y el corazón se me estruje un poco más de lo normal...
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