viernes, 30 de diciembre de 2011

Over the rainbow.

Estaba enojada. Enojada con el mundo y con las cosas que pasan adentro de él. Con las personas, y con los que se consideran personas aunque dudo mucho que lo sean. 
Así fue que decidí despegar, irme bien pero bien lejos, subirme a las nubes. Y después de escribir mi nombre en una de ellas, me preguntaba constantemente, 
¿cómo la gente vive sin estar acá en las nubes conmigo? 
¿por qué la gente no es feliz? 
¿por qué no quieren poner su nombre en una nube? 
¿por qué todo se basa en quién tiene más plata o más poder?
¿y por qué no en quién la pasa bárbaro en las nubes? 

Ya fue, hay que ser feliz. Si yo no jodo a nadie siendo feliz, déjenme ser feliz.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

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 — Have I gone mad?
 — I'm afraid so. You're entirely bonkers. But I'll tell you a secret. All the best people are.

domingo, 11 de diciembre de 2011

chiquitolinas.

Son unos seres pequeñitos y divertidos. Tienen chispa, les gusta pasarla bien sin demasiadas preocupaciones. 
Con su enorme sinceridad preguntan y cuestionan todo lo que pasa por delante de sus ojos, sin miedo al qué dirán. No comprenden el por qué de las vergüenzas, ya que éstas sólo limitan a las personas haciéndolas cada vez más rígidas. 
Su moral está por sobre todas las cosas, y le hacen la cruz a todo ser que vaya en contra de ella. Lo justo está por encima del bien y el mal, ya que siendo tan indefensos es la única forma que tienen de defenderse.
Cariñosos, fieles y sensibles. Llenan de abrazos y besos a todo el que les caiga simpático, y lo divierten con sus bromas y fechorías.
Son una dosis diaria absolutamente necesaria. La parte mágica de la vida.

jueves, 8 de diciembre de 2011

smaerd.

Se terminaba el año. Un grupo de personas extrañas que creía conocer caminaban junto a mí por la playa. La playa que obviamente, conocía. Aunque no era la misma de siempre.
El cielo estaba nublado, la atmósfera se respiraba extraña. Podría jurar que algo no era normal, aunque la normalidad con la que hablaban todos se contraponía a esto. Entendí que era un día más, en el lugar de siempre, con la gente de siempre. Sonreí y tomé por el brazo a uno de mis amigos. 
De repente un fuerte viento comenzó a levantar la arena. Las olas protestaban con firmeza contra la orilla, y pronto todos corrieron alejándose de la misma. Hice lo mismo, por mero instinto, sin soltarme de mi fiel acompañante. 
Volteé a ver qué había pasado, y en un abrir y cerrar de ojos un montón de haces de luz fluorescentes chocaron contra la arena. Haces inmensos, majestuosos, volátiles. 
El pánico había sucumbido a todos mis acompañantes, quienes sin mirar atrás se alejaron a gran velocidad dando tropezones por las dunas. Pero nosotros seguíamos ahí. 
- No me sueltes bajo ningún concepto, ¿ta?-
Y, cerrando los ojos, corrimos hacia ese montón de magia, sin pensarlo.
No pude darme cuenta exactamente en qué momento fue, pero una fuerza extraña me levantó del suelo y me arrastró hacia lo profundo de esa extrañeza. Aún podía sentir el brazo que me tomaba con firmeza, aunque no  podía asegurar si eso me daba más o menos seguridad. 
Me dejé llevar por esa fuerza extraña que me sacudía, sintiéndome adentro de una especie de licuadora gigante. "¿Terminará algún día?", me pregunté. 


Abrí los ojos. Y estaba en tierra nuevamente. Nada había sucedido. O por lo menos nadie pudo recordarlo.

martes, 6 de diciembre de 2011

Obligatoriamente satisfactorio.



"El bien común que busca va dejando presos,
va caducando injusticias, defraudando rezos.
Más de una vez nos favoreció y puso el pecho,
pero siempre el deber, casi siempre el deber,
puede más que el derecho"