Estaba enojada. Enojada con el mundo y con las cosas que pasan adentro de él. Con las personas, y con los que se consideran personas aunque dudo mucho que lo sean.
Así fue que decidí despegar, irme bien pero bien lejos, subirme a las nubes. Y después de escribir mi nombre en una de ellas, me preguntaba constantemente,
¿cómo la gente vive sin estar acá en las nubes conmigo?
¿por qué la gente no es feliz?
¿por qué no quieren poner su nombre en una nube?
¿por qué todo se basa en quién tiene más plata o más poder?
¿y por qué no en quién la pasa bárbaro en las nubes?
Ya fue, hay que ser feliz. Si yo no jodo a nadie siendo feliz, déjenme ser feliz.




