jueves, 15 de marzo de 2012

La creatividad estaba sentada al borde del pequeño muelle, meditabunda. De pronto, un ser pequeñito se le acercó con curiosidad.
- ¡Hola, Carola! ¿Quién sos tú? ¿Por qué no sonreís?
La señora lo miró, un tanto desanimada.
- Solía ser la creatividad, pero últimamente no estoy tan segura de ello. Es que me quedé en blanco... Hace meses ya que me olvidé de cómo crear. Pienso y pienso pero sólo me surgen ideas repetidas, obvias, tontas- suspiró - y eso me pone de mal humor, así que podés irte yendo.
- ¡Ja-ja-jay! ¡Pero tú estás loquilla! A todos nos pasa eso, hermanilla.
- ¡Pero a mí no! Soy la fuente de todas las ideas, del progreso, de la vida...- se agarró la cabeza con desesperación.

De repente, un gorrión dorado como el sol bajó de un arbusto con aleteos mínimos. Dio un par de saltitos entre las hojas, frente a los conversadores. Movió su cabeza hacia ambos lados, y echó a volar.
El pequeño ser abrió los ojos como platos.


-¿Y si inventás la libertad?-

2 comentarios:

  1. Por un momento pensé que hablas de un cuadro de Dali, la delire, lo se... Genial Sofi.

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  2. Jajaa bien ahí, podría ser ahora que lo leo con esa cabeza. Gracias!

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