Y quiero hacerlos cada día más personas y menos números, quiero que se olviden de las notas de la escuela, de los deberes que no les salieron bien, del día que los dejaron sin recreo por hablar, de la vez que les dijeron que pintar un elefante de rojo estaba mal.
Quiero que inventen, que no tengan miedo de ser ustedes, que pregunten todo lo que no entiendan, que digan lo que piensan, que resuelvan sus problemas con creatividad, que digan pavadas, que se revuelquen de la risa, que sean grandes amigos, que amen a la tierra y la cuiden, que no sean conformistas, que no se dejen bajar los brazos porque alguien alguna vez les diga que no son capaces.
También quiero que sean seguros de sí mismos, que sean protagonistas de sus vidas de acá a que éstas se terminen, es decir que no permitan que nadie decida por ustedes.
Y que quiera todo esto no quiere decir que los quiero perfectos... Quiere decir que quiero poder darles las herramientas para que descubran el mundo por sí mismos, y que cada uno de ustedes a su manera sea una persona feliz.Porque en definitiva, nacemos siendo tan sólo personas y morimos en las mismas condiciones. No morimos ni doctores, ni abogados, ni ingenieros. Y el gran deber de nuestra existencia como tales es ser personas felices.
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