viernes, 9 de noviembre de 2012

Me miras de cerca, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respiando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios...
Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber silultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

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