jueves, 31 de diciembre de 2009

Pasa el tiempo...


Dejaste de ser ideal.
Ahora sé cómo mirás y
cada cuánto te gusta
pestañar. Sé cómo
caminás y cómo te
gusta sentarte. Ya no
sos más el que yo quería
que fueras, ya sos vos.
El que me regaló muy
pocos momentos de
la tarde con un mate
y muchas sonrisas, el
que por un segundo
me miró a los labios y
me hizo perder lo que venía diciendo. Ahora sos real. Me
arrinconás siendo vos y no puedo refugiarme en los
tiempos de antes, no puedo seducirte con palabras
pensadas, tengo que mostrarle a tus ojos que en lo
espontáneo también puedo interesarles. Y hablo rápido,
o me quedo callada, el término medio no aparece.
Aunque soy buena simulando tranquilidad y naturaleza
para charlar, también soy buena para desearte en
silencio y aguantar las ganas de besarte. Eso me
aniquila por dentro, pero no se nota.

Más tiempo estoy con vos y más tiempo quiero estar.
La idea de caer de sorpresa en tu ciudad por un día
resultó hermosa, pero no alcanzó. En poco me estoy
volviendo a mi lugar y sé lo que viene ahora. La memoria
no es selectiva e ignora mis necesidades, poco le importa
ser ella misma hoy y empezar a borrarme el color de
tus ojos y la línea de tu cuello. Tendré que inventarlos
una vez más, y te volverás ideal una vez más. No me
quedará otra que improvisar otro feriado y tomarme un
bondi, sólo para que te descuides de nuevo y me mires
a los labios, para verte caminar, para comprobar que
sos real, para sentir que si nos llegamos a besar, va a
ser sólo para que extrañarte me duela un poco más.

Hoy dejaste de ser ideal, ahora duele.




(un poco de ficción mechada con viejos recuerdos...)

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