Dejaste de ser ideal.
Ahora sé cómo mirás y
cada cuánto te gusta
pestañar. Sé cómo
caminás y cómo te
gusta sentarte. Ya no
sos más el que yo quería
que fueras, ya sos vos.
El que me regaló muy
pocos momentos de
la tarde con un mate
y muchas sonrisas, el
que por un segundo
me miró a los labios y
me hizo perder lo que venía diciendo. Ahora sos real. Me
arrinconás siendo vos y no puedo refugiarme en los
tiempos de antes, no puedo seducirte con palabras
pensadas, tengo que mostrarle a tus ojos que en lo
espontáneo también puedo interesarles. Y hablo rápido,
o me quedo callada, el término medio no aparece.
Aunque soy buena simulando tranquilidad y naturaleza
para charlar, también soy buena para desearte en
silencio y aguantar las ganas de besarte. Eso me
aniquila por dentro, pero no se nota.
Más tiempo estoy con vos y más tiempo quiero estar.
La idea de caer de sorpresa en tu ciudad por un día
resultó hermosa, pero no alcanzó. En poco me estoy
volviendo a mi lugar y sé lo que viene ahora. La memoria
no es selectiva e ignora mis necesidades, poco le importa
ser ella misma hoy y empezar a borrarme el color de
tus ojos y la línea de tu cuello. Tendré que inventarlos
una vez más, y te volverás ideal una vez más. No me
quedará otra que improvisar otro feriado y tomarme un
bondi, sólo para que te descuides de nuevo y me mires
a los labios, para verte caminar, para comprobar que
sos real, para sentir que si nos llegamos a besar, va a
ser sólo para que extrañarte me duela un poco más.
Hoy dejaste de ser ideal, ahora duele.
(un poco de ficción mechada con viejos recuerdos...)
jueves, 31 de diciembre de 2009
Pasa el tiempo...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Una gran verdad, a veces la distancia duele...me gusta recordar esas cosas a veces.....es un poco de lo que se trata la vida
ResponderEliminarte sigo
ResponderEliminarQué lindo! Me encanta. Besos!
ResponderEliminar